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10 min de lecturaEscrito por Eryk Kruk · Buzzin Founder

Juegos de mesa familiares: qué funciona cuando hay tres generaciones en la mesa

Los rankings ordenan por nota, pero la noche se decide en otra cosa: si la abuela ve las cartas, si un niño de ocho años tiene opciones reales de ganar y si alguien aguanta diez minutos de explicación de reglas. Elegir por quién juega, no por el top 10.

Una noche de juegos en familia casi nunca falla por el juego. Falla por quién se sienta: en la misma mesa están la abuela, que ya no lee la letra pequeña, un niño de ocho años que después de dos rondas perdidas se va a su cuarto, un adolescente con el móvil bajo la mesa y un tío cuya paciencia para las reglas se acaba al tercer minuto. Que la caja ponga juego familiar no resuelve ninguna de esas cosas.

Por eso este texto está montado al revés que un ranking normal. Primero decidimos quién está en la mesa y solo después buscamos el juego que aguanta a ese grupo. Hay tres capas: juegos de mesa que se explican en un minuto, juegos en la tele para quien no quiere montar nada, y juegos sin ningún material para cuando falta sitio o se cae el wifi. Todos los números de jugadores están comprobados en las editoriales, no citados de memoria.

Por qué los rankings de juegos familiares fallan en la mesa

La mayoría de las listas de mejores juegos de mesa familiares nacen en tiendas y ordenan por nota o por ventas. Tiene sentido si buscas un regalo. No sirve absolutamente de nada si es sábado por la noche y hay nueve personas en casa.

El juego mejor valorado suele traer seis páginas de reglas y cuatro sitios en la mesa. Un juego para dos no salva una reunión familiar. Y un juego estupendo entre adultos acaba en llanto si el más pequeño no tiene opciones durante una hora. El criterio es otro distinto de la nota: el juego tiene que dar cabida a todos los que han venido y darle a cada uno un motivo para quedarse hasta el final.

La regla que salva la noche

Elige de forma que el jugador más flojo de la mesa pueda ganar. No se trata de dejarse ganar, sino de mecánica: en juegos de asociaciones y por equipos un niño de ocho años suele ser mejor que un adulto, mientras que en un juego de puntos no tiene nada que rascar.

Empieza por el grupo, no por la caja

Tres preguntas que cuestan medio minuto y te ahorran una hora explicando reglas.

  1. 1¿Cuántos se van a sentar de verdad? No cuántos hay en casa, sino cuántos quieren jugar. La mayoría de los juegos de mesa se acaban en cuatro o cinco sitios, y ese es el motivo más frecuente de que alguien mire en vez de jugar.
  2. 2¿Qué edad tienen el más joven y el más mayor? Esa horquilla lo decide todo: el tamaño de las piezas, el ritmo y si el juego puede depender de conocimientos que un niño todavía no tiene.
  3. 3¿Cuántos minutos aguantáis con las reglas? La respuesta honesta en familia son dos o tres minutos. Si la explicación se alarga, media mesa deja de escuchar y luego pregunta todo por separado.

Juegos de mesa que se explican en un minuto

Manos de varias personas de distintas edades sobre una mesa con cartas y fichas
La noche se decide en los tres primeros minutos, es decir, mientras se explican las reglas.

Cuatro títulos que llevan años apareciendo en las listas familiares y que de verdad aguantan una mesa mezclada. Los números de jugadores son los de las editoriales.

  • Dixit: 3-6 jugadores, a partir de 8 años, alrededor de media hora. Asociaciones con ilustraciones. No hay conocimientos ni reflejos, así que la abuela y el nieto juegan en igualdad de condiciones, algo raro en una mesa mezclada.
  • Just One: 3-7 jugadores, a partir de 8 años, unos 20 minutos, Spiel des Jahres 2019. Es cooperativo, todos juegan juntos contra el juego. Justo lo que quieres cuando la competición en la mesa acaba en discusión.
  • Código Secreto: 2-8 jugadores, recomendado a partir de 14 años. Dos equipos y una sola palabra de pista por turno. El formato por equipos permite incluir a los más jóvenes, aunque el nivel de las asociaciones se les suele quedar alto, de ahí la edad recomendada.
  • ¡Aventureros al Tren! Europa: 2-5 jugadores, a partir de 8 años. El clásico para una noche más larga con tablero de verdad. Ojo al límite de cinco sitios: en una familia grande es un juego para una parte de la mesa.
Un juego para cuatro en una casa donde hay ocho no es un juego familiar, es un juego para media familia.

Cuando en la mesa hay un niño de ocho años y un adulto, y deben ganar los dos

El mayor problema de los juegos familiares no es que un niño pierda. Es que después de dos rondas sabe que va a perder y deja de intentarlo. La solución no son las concesiones, sino una mecánica en la que la experiencia del adulto deje de ser una ventaja.

Funcionan tres cosas. Las asociaciones, porque no hay una respuesta correcta que alguien conozca mejor. Los equipos, porque el jugador más flojo juega con alguien y no contra todos. Y adivinar cosas sobre la propia familia, porque ahí cuenta más lo que sabes de los tuyos que lo que sabes del mundo, y los niños saben de los adultos más de lo que los adultos creen.

Al revés funcionan los juegos de reflejos y de cultura general. Con mucha diferencia de edad parten la mesa en la primera ronda y ya no la vuelven a unir.

Juegos como Dixit y Código Secreto en el navegador

Dixit y Código Secreto son con diferencia los dos títulos más buscados en español, y con ambos acaba apareciendo la misma pregunta: si se puede jugar sin la caja, cuando la mitad de la familia está en otra ciudad. La respuesta es muy distinta en cada caso y conviene saberla antes de la noche, no durante.

  • Código Secreto: el caso fácil. Existe una versión gratuita en el navegador en codenames.game, entras, escribes un nombre y juegas, sin descargar nada y sin crear cuenta. Comprueba antes qué set de palabras está puesto, porque de eso depende que los abuelos puedan jugar.
  • Dixit: aquí llega la decepción de la que casi nadie avisa. El Dixit clásico no está online de forma oficial. En Board Game Arena encontrarás Stella, del mismo universo y con las mismas ilustraciones, pero con reglas distintas. Si buscas Dixit online, eso es lo más cerca que vas a estar, y sigue sin ser el mismo juego.
  • Mímica: no necesita versión online, basta con sortear las palabras desde el móvil. Es la única forma de que nadie se invente la palabra y se lo ponga fácil a su propio equipo.

Antes de abrir la versión del navegador

Las versiones online son estupendas cuando la familia está repartida por el país. En una misma mesa casi siempre pierden contra la caja o contra una pantalla compartida, porque entonces cada uno mira su propio móvil en lugar de mirarse entre ellos.

¿En la tele o en el móvil? Son dos noches distintas

Familia en el sofá con móviles en la mano reaccionando a lo que ven en la tele
El móvil que lleva cada invitado es el único mando que siempre está cargado y que no hay que explicarle a nadie.

En el buscador estas dos ideas se usan como si fueran lo mismo, y llevan a noches completamente distintas. Conviene separarlas antes de empezar a buscar nada.

Los juegos para la tele significan pantalla compartida: todos miran al mismo sitio, todos reaccionan en el mismo momento y el móvil es solo un botón en la mano. Así es una noche familiar en la que la gente se mira. Los juegos en el móvil son lo contrario: cada uno metido en su pantalla. Van perfectos cuando estáis en ciudades distintas, pero en una misma mesa rompen el grupo igual que mirar el móvil durante la comida.

Regla práctica: si estáis todos en la misma habitación, elige lo que muestre una pantalla compartida y deja a los móviles el papel de mando. Si la familia está repartida, entonces sí tienen sentido el navegador y el móvil.

Juegos para los que no hace falta absolutamente nada

Esta capa salva las noches en las que se acaban los sitios en la mesa, se cae el wifi o media familia está de pie en la cocina. No necesitan caja, ni enchufe, ni preparación, y en una familia grande funcionan a menudo mejor que cualquier otra cosa, porque no tienen límite de jugadores.

  • Mímica: dos equipos, y las palabras las inventáis vosotros o las sorteáis con el móvil. Es el único juego en el que un niño de siete años y alguien de ochenta juegan exactamente con las mismas reglas.
  • Tutti frutti: un papel por persona, una letra común y un minuto por ronda. Escala sorprendentemente bien a más de diez personas porque todos escriben a la vez.
  • Adivinar sobre la familia: alguien lanza una pregunta del tipo quién de nosotros llega tarde más veces, cada uno apuesta y después toca explicar los resultados. El mejor juego para una reunión en la que parte de la gente se ve una vez al año.

Chuleta según cuántos seáis

  • Cuatro o cinco personas de edad parecida: aquí encaja casi todo, incluso un juego de mesa largo con tablero de verdad. Es el único tamaño en el que puedes elegir por gusto y no por limitaciones.
  • De seis a ocho con edades mezcladas: equipos o un juego que funcione con los móviles. Un juego de mesa clásico con turnos individuales se hace eterno, porque esperas a siete personas antes que tú.
  • Nueve o más: juegos sin límite de jugadores, es decir mímica, tutti frutti y juegos de adivinar, o dos mesas jugando a dos cosas distintas.
  • Con un niño pequeño en la mesa: asociaciones y dibujar en lugar de cultura general y reflejos, rondas de menos de cinco minutos y opción de entrar a mitad de partida.
  • Con los abuelos: piezas grandes, sin presión de tiempo, sin letra pequeña y con el volumen alto si jugáis en la tele.

Cómo llevar la noche para que no se caiga nadie

  1. 1El primer juego tiene que ser el que no hay que explicar. El más complicado déjalo para cuando la mesa ya esté caliente.
  2. 2Haz los equipos antes de empezar, no sobre la marcha. Repartir en directo con nueve personas cuesta diez minutos y estropea el ambiente.
  3. 3Mantén las rondas cortas. Cuatro veces quince minutos funciona mejor que una hora seguida, porque entre ronda y ronda alguien puede entrar o irse sin romper la partida.
  4. 4Ten preparada una alternativa sin material. Si se cae el wifi o no llegan las sillas, la noche continúa igual.
  5. 5Terminad una ronda antes de tiempo. Una noche que se recuerda como corta vuelve la semana siguiente; una noche estirada hasta el agotamiento no vuelve.

Un televisor y ya está

Así funciona Buzzin. El concurso se abre en la pantalla que ya tenéis: el navegador de la smart TV, un Chromecast o un portátil conectado por HDMI. Los jugadores escanean un código QR y sus móviles se convierten en pulsadores, así que no hay mandos que repartir, ni cuentas que crear, ni nada que instalar. El programa lo lleva una voz que lee las preguntas y comenta las respuestas, es decir, hace el trabajo que en un juego de mesa tiene que asumir alguien de la familia.

Se juega de 2 a 8 personas y el contenido está escrito en español, no traducido del inglés. En una mesa con tres generaciones eso importa: el chiste tiene que entenderse a la vez para todos.

Si organizas estas noches a menudo y tienes tus propios trucos, escríbenos en Discord. Leemos todo lo que nos cuenta la gente sobre qué funcionó bien y qué merece la pena mejorar.

Preguntas frecuentes

¿A qué se puede jugar si sois ocho personas o más?

A partir de ese tamaño se caen los juegos de mesa clásicos con turnos individuales, porque se espera más de lo que se juega. Quedan tres caminos: juegos por equipos, donde ocho personas se convierten en dos grupos de cuatro; juegos con los móviles sobre una pantalla compartida (Buzzin juega de 2 a 8); o juegos sin material que no tienen límite de jugadores, como la mímica o el tutti frutti.

¿Qué juego sirve para un niño y un adulto a la vez?

Uno en el que la experiencia no dé ventaja. Los que mejor funcionan son los de asociaciones y dibujo: Dixit (3-6 jugadores, desde 8 años), Just One (3-7 jugadores, cooperativo) y la mímica. Evita la cultura general y los reflejos, porque ahí un niño de ocho años sabe después de dos rondas que no tiene opciones y deja de participar.

¿Qué jugamos si nadie quiere aprender reglas?

Elige algo que se explique en una frase o algo que se explique solo. Just One cabe en una frase: cada uno escribe una pista y las repetidas se eliminan. Un concurso en la tele lo lleva una voz, así que las reglas no las explica nadie de la familia. Y la mímica la conoce cualquiera que haya pasado unas navidades en familia.

¿Se puede jugar a Código Secreto o a Dixit online?

A Código Secreto sí: hay una versión gratuita en el navegador (codenames.game), sin descargas y sin cuenta, basta con un nombre. Con Dixit la cosa está peor, porque la versión clásica no existe online de forma oficial. En Board Game Arena funciona Stella, del mismo universo y con las mismas ilustraciones, pero con reglas distintas, así que trátalo como un juego aparte y no como un sustituto.

¿Qué juegos para la tele hay si no tenemos consola?

Basta con un navegador en la pantalla: smart TV, Chromecast o un portátil conectado por HDMI. En ese modelo los móviles de los jugadores sustituyen a los mandos, así que no hay límite de cuatro mandos ni nada que instalar. Así funcionan Buzzin (2-8 personas, preguntas escritas en español) y AirConsole, con un catálogo de varias decenas de juegos. La consola solo hace falta si lo que queréis son juegos de habilidad con mandos de verdad.

¿Cuánto debería durar una noche de juegos?

Menos de lo que uno planea. Cuatro rondas de un cuarto de hora funcionan mejor que un juego de dos horas, porque entre rondas se puede entrar, salir a por un café o cambiar de juego sin romper la partida. Con edades mezcladas conviene terminar cuando todos todavía quieren seguir jugando.

Escrito por

Eryk Kruk · Buzzin Founder

Construyo Buzzin y pruebo cada uno de estos juegos en mis propias noches de juegos. ¿Tienes una pregunta sobre este texto o una idea para el siguiente? Escríbeme: eryk@ravenlab.tech

Míralo en tu propia pantalla

Abre Buzzin en el navegador de la tele y los jugadores entran con un código de sala desde el móvil: sin instalaciones, sin cuentas.