La noche de juegos siempre se atasca en lo mismo: la configuración. Tiendas de apps, cuentas, actualizaciones, y la energía se esfuma antes de la primera pregunta. Los formatos de pantalla grande que clavaban la sensación eran de pago por adelantado o estaban atrapados detrás de una instalación. Queríamos el show sin la fricción: un concurso de verdad en la tele, móviles como mandos y un presentador con voz llevando la noche. Escanea un código de sala y en 3 minutos estáis jugando: sin instalaciones, sin cuenta, el anfitrión paga y los jugadores juegan gratis.
No criticamos a las apps que vinieron antes. Solo construimos la experiencia como querríamos jugarla nosotros, desde cero.